El subsuelo de Burgos cambia radicalmente desde el aluvial blando de la vega del Arlanzón hasta las calizas nodulosas que afloran en el Cerro del Castillo. Una cimentación que funciona en Gamonal puede ser inviable sin adaptación en Cortes. La tomografía sísmica de refracción y reflexión nos permite trazar esos contrastes con precisión métrica, sin tocar el terreno. Trabajamos con tendidos sísmicos de 48 a 96 geófonos y fuente de impacto acelerado, generando perfiles de velocidad de onda P que revelan contactos litológicos, zonas de baja rigidez y oquedades kársticas. Cuando el proyecto lo exige, complementamos la campaña sísmica con un ensayo CPT para calibrar la resistividad mecánica en los primeros 20 metros o con sondeos SPT donde la presencia de bolos de caliza impide el hincado continuo. El resultado es un modelo geofísico bidimensional que reduce la incertidumbre antes de mover un metro cúbico de tierra.
Un perfil sísmico bien procesado equivale a diez sondeos mecánicos, pero con información continua entre puntos.
