Las formaciones de terrazas fluviales y los suelos arcillosos del Pisuerga definen el subsuelo de Burgos. Diseñar un vial aquí sin un estudio CBR es arriesgar el paquete de firme. El ensayo CBR mide la resistencia al punzonamiento de la subrasante, un dato que condiciona el espesor de cada capa del pavimento. En la ciudad y su alfoz, donde las variaciones estacionales de humedad son acusadas, la capacidad portante del terreno cambia de forma notable entre el verano seco y los meses de lluvia. Por eso realizamos el ensayo con muestras compactadas y saturadas, simulando las peores condiciones de servicio. Complementamos el análisis con ensayos Proctor para definir la densidad máxima y la humedad óptima de compactación del suelo de Burgos.
Un índice CBR bajo no es un problema si se detecta a tiempo; el problema real es dimensionar un firme sin conocerlo.
Procedimiento y alcance
En una obra reciente de acceso al polígono de Gamonal, el material de la traza era una mezcla de limos yesíferos con gravas. Las muestras se extrajeron de varias calicatas, se compactaron en laboratorio y se sumergieron durante 96 horas antes del punzonamiento. El índice CBR resultante al 95% de la densidad Proctor modificado fue inferior al 6% en dos puntos, lo que obligó a estabilizar la subrasante con cal y a reconsiderar el diseño del firme. La prueba sigue la norma UNE 103502:1995, utilizando un pistón de 19,35 cm² de sección y midiendo la presión de penetración a 2,5 y 5 mm. Los valores se comparan con una muestra patrón de grava machacada californiana. El equipo de laboratorio incluye prensa multivelocidad con célula de carga calibrada y baños termostáticos para saturación controlada. La experiencia en suelos de la cuenca del Duero permite anticipar comportamientos y recomendar soluciones de mejora de plataforma.
Contexto geotécnico local
El valle del Arlanzón presenta depósitos aluviales heterogéneos con lentejones de arcilla de alta plasticidad. En Burgos capital, la presencia de niveles freáticos someros cerca del cauce incrementa la saturación del suelo en invierno. Un estudio CBR sin saturación previa arroja valores artificialmente altos que no representan la realidad de servicio. El riesgo es dimensionar un firme con datos de verano y que en febrero, tras semanas de lluvia, la subrasante pierda capacidad portante y aparezcan blandones, roderas y fisuras longitudinales. La normativa de secciones de firme de la Instrucción de Carreteras exige valores mínimos de CBR para cada categoría de tráfico; no cumplirlos implica rechazo del proyecto en fase de supervisión técnica. La estabilización con cemento o cal, o la sustitución del suelo, son soluciones que solo se dimensionan correctamente si el dato CBR de partida es fiable.